miércoles, 23 de abril de 2008

Wubi (3. Adios a Wubi y Ubuntu)

No me gusta el nuevo Wubi, lo lamento. El caso es que, mirando foros y blogs, quienes hablan de Wubi toman como normal lo que estaba fuera de mi experiencia hasta ahora, esto es, que cada vez Wubi descargue la imagen ISO de la última versión de la distribución.

Desde que me inicié con Wubi cuando Ubuntu estaba en la versión 7.10, utilizaba el archivo de imagen que residía en la misma carpeta, y así lo indicaban las instrucciones de instalación por aquel entonces. No se descargaba nada, aunque sí se conectaba con un servidor, nunca supe muy bien la razón, dado que la conexión duraba segundos.

Supongo que sus desarrolladores habrán tenido buenas razones para hacer esto, no lo pongo en duda. Pero a mí no me sirve. ¿Por qué?

En el transcurso de mis pruebas, ha sido lamentablemente normal que Ubuntu quedara en un estado tal (normalmente no se llegaba a iniciar) que me resultaba más rápido (e infinitamente más sencillo) abrir sesión en Windows, desinstalar Wubi y realizar una nueva instalación. Total, no mucho más de media hora, a la que habría que sumar el tiempo necesario para instalar de nuevo las actualizaciones.

Ahora no es así. La instalación de Wubi se pone en unas dos horas y media, eso cuando no pasa algo con la descarga. Por ejemplo, anoche dejé a Wubi rev. 494 descargándose la ISO de Ubuntu, y me fui a la cama. Cuando he accedido al pc esta mañana, estaba "bajando" a 7 "KiB", y restaban más de 24 horas, con lo que no he tenido más remedio que "matarlo a tiros".

¿Por qué no particiono mi disco duro y hago una instalación "como Dios manda"? Seguramente algunas/os os lo preguntaréis (suponiendo que alguien lea este post, lo que es mucho suponer)

No voy a volver a pasar por ello, ya tuve suficiente con una vez. He dejado dicho por aquí que eliminar Grub (que en aquel momento ocasionaba problemas en los reinicios de la máquina) supone reconstruir el MBR... y perder la activación de Windows Vista. Al menos eso fue lo que me sucedió entonces.

Así que, haciendo caso del dicho de "las pruebas mejor con gaseosa", si alguna vez vuelve a entrarme el "gusanillo" de trastear con Ubuntu, lo haré en una máquina virtual.

No es lo mismo, por supuesto, aunque... he probado durante una semana la versión 6.5 de Vmware, y trae muchas mejoras en lo tocante al reconocimiento de hardware.

...pero sigue sin unos drivers de la tarjeta gráfica virtual que permitan activar los efectos de escritorio. Claro que, bien mirado, cuando lo instalo en real tampoco puedo hacerlo con mi ATI Radeon 9550, así que... A los efectos es lo mismo.

Dije que "si alguna vez vuelve a entrarme el gusanillo", pero creo que no habrá caso. Al menos hasta dentro de un par de años.

Para entonces, habrán cambiado muchas cosas:

  • Probablemente yo tendré en pruebas (no sé si en producción) Windows 7, o como se llame definitivamente.
  • Ubuntu andará por la versión 10 u 11.
  • Wubi no sé si seguirá existiendo, pero si se mantiene, puede que para entonces sus desarrolladores hayan reconsiderado la "peora" de descargar cada vez la ISO de la distribución.
  • Yo tendré otra máquina. Habrá hardware nuevo para el que Linux a lo mejor dispone de drivers... o no, quién sabe.
  • Puede que en ese Ubuntu 11.04 se haya proscrito la consola para tareas habituales, quedando solo como un recurso para administradores de sistemas y técnicos, y todo se realice en un entorno gráfico amigable y clarito.
  • Quién sabe si para entonces se les ha ocurrido que el, para muchos molesto, UAC de Vista protege lo mismo que el procedimiento similar de Linux... pero sin obligarte a sudos, consolas, ni a teclear tu contraseña cada tres por cuatro.
  • A lo mejor se han cortado definitivamente las amarras con el Unix original, y los discos y carpetas tienen nombres entendibles, y ya es posible utilizar mayúsculas y minúsculas en la identificación de usuario, entre otras cosas en las que ahora solo se admiten minúsculas.

Hasta entonces, adiós. Le he dedicado demasiado tiempo a esto, aunque he aprendido mucho, y sobre todo (y esto es lo que más agradezco) he tenido la oportunidad de contrastar diferentes opiniones y experiencias.

A todos y todas, muchas gracias por vuestro tiempo.

Dejo esto con un sabor agridulce. Por primera vez en mi carrera profesional, he debido arrojar la toalla ante algo. Sé que hasta probablemente habría podido convertirme en uno de los desarrolladores que dedican su tiempo de forma altruista al ideal de conseguir un Sistema Operativo libre y gratuito... si dispusiera de tiempo para ello.

Aunque, bien mirado, a lo mejor hubiera terminado por convertirme (y esta es la impresión que me ha quedado de todo este mundillo) en uno más que realiza un desarrollo para solucionar "su" problema con el hardware o lo que sea, y lo pone a disposición de la comunidad, aunque es probable que no sirva a nadie o casi nadie, al menos sin un enorme esfuerzo, para corregir otro problema similar en un entorno diferente.

Porque esta, la impresión de que todo en Linux (salvo quizá el kernel) es como un patchwork sin demasiada coordinación ni reglas fijas, es la que me ha quedado.

lunes, 21 de abril de 2008

Wubi (2. Todo es susceptible de empeorar)

¿Alguien había creído que no volvería a intentarlo? Creo que ni yo mismo, solo que no pensé en ello mientras estaba hasta aquí mismo después de mi prueba fallida con Wubi y la beta de Ubuntu 8.04.

Pues sí. Resulta que en un momento de ocio me dio por ver si ya había sido liberada la versión definitiva de Ubuntu 8.04, porque no recordaba la fecha prevista, que leí no sé dónde hace algún tiempo.

No tenía demasiado que hacer el sábado en la mañana, de manera que me tentó probar de nuevo.

Bien, lo primero me descargué la RC. Más de 3 Gb. que tardaron lo suyo en bajar. Y ahí encontré la primera diferencia: en contra de lo acostumbrado en las versiones Alpha y Beta, la RC no incluía Wubi.

De manera que accedí a la página  http://wubi-installer.org/devel/minefield/ en busca de la última revisión de Wubi 8.04 beta, que en aquel momento era la 491.

Después procedí como de costumbre: creé una carpeta en mi disco duro a la que nombré "Instalación Ubuntu", y copié a ella los dos archivos, esto es, la imagen ISO de Ubuntu 8.04 RC, y el ejecutable de Wubi 8.04 beta rev. 491.

Inicié éste. La ventana inicial era la acostumbrada:

Wubi 01

Clic en instalar. Se visualizó una ventana de avance, que se detuvo en el punto en que estaba intentando conectar con el servidor para "descargar los archivos de la instalación"...

Wubi 03

...y aquí acabó la cosa. Después de 3 intentos, dijo algo como que "no podía conectar con el servidor", y no me dejó más opción que cancelar la instalación.

"Bueno, -me dije-, igual el servidor está ocupado..."

Esperé como una hora, y lo reintenté. Igual.

A primera hora de la tarde (otras dos horas después) reincidí. Lo mismo.

"¿Y no será que esta revisión tiene algún problema? -me pregunté". Porque es un hecho que sí, las revisiones que había probado anteriormente intentaban conectarse, pero la cosa duraba unos segundos tan solo, y nunca hasta este momento me había fallado la conexión.

De manera que lo intenté con el ejecutable correspondiente a la revisión 490, con igual resultado.

En la mañana del lunes estaba bastante libre, de manera que volví a consultar la página de descargas de Wubi, donde encontré que había aparecido una nueva revisión, la 492.

Y reinicié todo el procedimiento. Esta vez consiguió realizar la conexión, y ante mi estupor, comenzó a "bajar" nada menos que "686,2 MiB a 86 KiB/s".´

Después de esto, el procedimiento continuó de una forma similar si no idéntica a la que había visto en anteriores ocasiones, y finalmente solicitó el reinicio.

Reinicié y elegí "Ubuntu" (ya no "Ubuntu-Linux") en el menú de arranque de Windows. Se inició la clásica barra de desplazamiento... y entonces lo dejé y me fui a comer.

Cuando regresé, encontré lo siguiente:

  • El escritorio de Ubuntu (en inglés, of course) configurado en una resolución extraña.
  • Una ventana en la esquina superior izquierda que decía algo como que "se había producido un error de HAL" (lo que quiera que sea eso)
  • El icono "Instalar".

Si miráis mi post anterior advertiréis que escribí que "la instalación se realiza sin el paso intermedio de la Live", y así había sido siempre hasta ese momento. Pues esta vez no, pero me daba igual, porque aquello estaba "como un queso" y no reaccionada a ninguna acción de teclado ni ratón.

Reset "a las bravas" y vuelta a Windows Vista. Desinstalé Wubi, e hice algo que nunca había hecho antes: pedirle que "guardara copia de seguridad de los archivos de instalación".

Segunda sorpresa del día: lo que escribió en una carpeta era una imagen ISO con nombre "hardy-desktop-i386.iso" de 702.704 Kb.

Reflexión: si la "imagen" de Ubuntu 8.04 RC ocupa exactamente 3.930.166 Kb... ¿cómo es que la otra "imagen" que se bajó el bueno de Wubi solo "pesa" 702.704 Kb? Misterio insondable.

Reintento. De nuevo, el procedimiento de instalación intentó conectarse... e inició la descarga de "los archivos de instalación" ("686,2 MiB a 86 KiB/s") Lo "maté a tiros".

Entonces pensé "bueno, él está esperando una imagen ISO que se llame  "hardy-desktop-i386.iso", y si la encuentra en la carpeta de instalación, no intentará descargarla, digo yo".

De modo que copié la imagen ISO obtenida por el propio Wubi en la carpeta "Instalación Ubuntu", y ejecuté de nuevo Wubi.

"Descargando los archivos de la instalación. "686,2 MiB a 86 KiB/s" 01:48 restantes".

Cancelé de nuevo, sin comprender nada.

Ya sé: son versiones beta y Release Candidate, pero... no sé qué me da que Wubi ha cumplido exactamente la primera Ley de Murphy...

Continuará (espero)

miércoles, 16 de abril de 2008

Wubi

Cuando escribía el "post" anterior, tenía el propósito de incluir una reseña final sobre qué es Wubi (Windows ubuntu installer), pero al final se me olvidó, y le di al botón "Publicar". Con estas líneas intento remediar el olvido.

Instalar Linux "en real", como yo hice hace unos meses, tiene una serie de inconvenientes para un usuario de Windows:

  • Tienes que disponer de una partición libre en tu disco duro, partición que solo podrás utilizar con Linux. Puedes, como yo hice, "robarle" ese espacio a tu partición Windows simplemente utilizando las opciones del Sistema Operativo, pero incluso saber que puedes hacer eso, reconozco que no está al alcance de cualquiera.
  • Ya dejé escrito en mi "post" "Probando Linux en real" que tuve entonces la seria sospecha de que el gestor de arranque Grub, no sé si debido a mi hardware en concreto, o a otras razones que se me escapan, producía alguna disfunción cuando se reiniciaba la máquina (no cuando la iniciabas después de un apagado)
  • Si, una vez probada la distribución Linux, decides como yo deshacerte de ella por completo, tendrás que hacer otra serie de cosas que tampoco suelen estar al alcance de un usuario poco avezado:
    1. Iniciar Windows desde el CD original de instalación, y reconstruir el dispositivo de arranque de Windows. Son procedimientos diferentes si vienes de XP o Vista y, como decía antes, aunque no se trata de un "arco de iglesia", tampoco es que lo pueda hacer un neófito absoluto. No hacer esto significa que, aunque elimines la partición y recuperes el espacio en disco utilizado, tendrás de por vida una opción en el menú de arranque que no te llevará a ninguna parte (bueno, sí, a un error del sistema)
    2. Recuperar el espacio de tu disco duro que asignaste a Linux. De nuevo, es algo relativamente sencillo, basta con hacer uso de una opción del "administrador de discos", pero también de nuevo, una gran parte de usuarios "normales" probablemente no saben siquiera de la existencia de esto.

Evidentemente hay una tercera vía, que suele ser muy utilizada: borrar todas las particiones del disco duro, crear una y darle formato, reinstalando posteriormente tu Windows. Yo no recomiendo hacer esto. ¡Vaya!, es que en mi caso siquiera puedo, a pesar de contar con copia de seguridad actualizada dos veces al día de todos mis datos. ¿Por qué? Entre otras razones, porque volver a instalar las aplicaciones que utilizo a diario y reconstruir todas las preferencias y configuraciones me llevaría muchas horas (días) de trabajo.

Wubi intenta solucionar estos inconvenientes, para permitir a un usuario de Windows sin conocimientos instalar una distribución de Ubuntu (no otra) iniciando el procedimiento desde Windows, creando una opción en el menú de arranque que te permite iniciar Ubuntu, y dotándole de un procedimiento que elimina toda huella de Linux si así lo desea, simplemente desinstalando Wubi desde Windows.

Me descubro ante el equipo que tuvo la genial idea. Su trabajo es excelente, y permite a cualquiera instalar Ubuntu con la posibilidad de una "marcha atrás" para la que no se precisan conocimientos y que no dura más allá de un par de minutos.

Claro que... repito, solo puedes hacer esto con Ubuntu. Pero a lo largo de mi andadura por este camino, he descubierto que, a pesar de todos los problemas (que en su mayoría no son "Wubi" sino "Linux", en mi modesta opinión) se trata de una buena elección para el que desea probar este Sistema Operativo, y disponer de una posibilidad fácil de devolver el equipo a su estado anterior si no le convence o no funciona adecuadamente con su hardware (que ha sido mi caso)

Decía en mi "post" anterior que las versiones "Alpha" y "Beta" de Ubuntu 8.04 ya incluyen Wubi, (aunque obviamente pueden instalarse de forma autónoma en una partición)

CD Ubuntu

Bien. La mayor parte de las imágenes que siguen corresponden a las capturas que realicé cuando instalé Ubuntu 7.10 mediante Wubi. No ha variado apenas nada en la versión 8.04.

Lo primero que debemos hacer es crear una carpeta, donde incluiremos tanto la aplicación Wubi como la propia imagen ISO de la distribución de Ubuntu:

Carpeta de instalación A continuación, hacemos doble clic sobre el icono que representa la aplicación Wubi.

Wubi 01La lista "Dispositivo o unidad de Instalación" nos permite elegir el disco físico o la partición en la que deseamos realizar la instalación. En mi caso, seleccioné la unidad física "E:\".

En "Tamaño de la instalación"  indicaremos el tamaño en Gb que tendrá el sistema de archivos que Wubi alojará en una carpeta  (subrayo esto porque no se crea una partición) en el disco seleccionado.

"Ambiente de escritorio" nos permite elegir entre Ubuntu, Kubuntu, Edubuntu... pero obviamente la selección tendrá que corresponder con la imagen ISO que existe en la carpeta de instalación.

"Idioma". Seleccionaremos obviamente "Spanish".

Nota al margen. Seleccionando "Spanish" en este punto conseguí que el idioma de Ubuntu 7.10, una vez instalado, fuera el castellano. Sin embargo, esto no fue así con Ubuntu 8.04, que invariablemente mostraba en inglés sus menús, y tenía configurado el teclado en ese idioma cuando terminaba la instalación. Un problema menor, porque es muy sencillo de solucionar: una vez instalado Ubuntu, puedes (como decía en el "post" anterior) modificar tanto el idioma en que se presentan los menús como el "layout" del teclado, que igualmente tiene la configuración "inglés" cuando se inicia Ubuntu por primera vez. ¡Ojala el resto de los problemas tuvieran una solución tan fácil! Y repito: esto me ha sucedido con las "betas" de Ubuntu 8.04, pero no fue así en la prueba de la versión 7.10, donde todo apareció en castellano desde el primer momento. Supongo que en las versiones definitivas, tanto de Wubi como de la propia distribución, esto se habrá tenido en cuenta.

Las demás opciones son autoexplicativas: escribimos el nombre de usuario que se creará durante la instalación, así como la contraseña correspondiente.

Ya podemos actuar sobre el botón "Instalar".

Se suceden las típicas ventanas de avance...

Wubi 02Wubi 03...y la instalación termina, solicitando el reinicio (luego veremos por qué)

Wubi 04  

Bien. Seleccioné "Deseo reiniciar manualmente más tarde", porque sentía curiosidad por saber qué había hecho Wubi en mi disco duro. Había creado una carpeta, "ubuntu", con el siguiente contenido:

Disco E

Lo que estáis viendo es la imagen desde Windows de una carpeta NTFS.

En este momento podéis eliminar la carpeta desde la que iniciasteis la instalación, la que contiene Wubi y la imagen ISO de la distribución, porque ya no tienen ningún objeto. No, por supuesto, la carpeta "Ubuntu" que creó Wubi, en mi caso "E:\ubuntu", porque ahí es donde residen los archivos de Ubuntu.

Ahora sí, reinicié el equipo. En el menú de arranque había aparecido una nueva línea, "Ubuntu-Linux". La seleccioné mediante las teclas de cursor, y pulsé "Entrar", como con cualquier otra de las dos opciones de las que dispongo, que me permiten iniciar Windows XP (que no uso desde hace casi un año, pero que me da pereza eliminar) y Vista Ultimate.

Menú arranque

Os voy a ahorrar la descripción de todos los pasos de instalación de Ubuntu, porque no difieren en nada de lo que experimentaréis si realizáis esto mismo por el procedimiento tradicional (partición dedicada) salvo en una cosa:

No esperéis que, como en una instalación "normal", primero aparezca la versión "Live", y debáis iniciar la instalación verdadera desde ella. No. Wubi realiza la instalación real, por lo que después del obligado reinicio final, dispondréis de Ubuntu x.xx ya instalado, en el que podréis iniciar sesión con el usuario y contraseña que elegisteis en su momento, al instalar Wubi.

De vuelta en Windows Ultimate, quise saber qué había sucedido con el menú de arranque. Para ello, utilicé la aplicación gratuita "VistaBootPro", que ahorra el engorroso procedimiento habitual para editar el "Master Boot Record":

VistaBootPro

No está, como podéis ver, la opción "Ubuntu-Linux", que sí aparece en el menú de arranque de Windows, como ilustré más arriba. ¿Cómo se las ingenia Wubi? No lo sé, y siento cierta curiosidad por saberlo, aunque no me quita el sueño, ni (en el supuesto de que lo supiera) me entretendría en explicarlo aquí, porque creo que no hace al caso.

Ahora suponed que (como en mi caso) deseáis eliminar toda traza de Ubuntu de vuestro sistema. Es fácil: solo tendréis que iniciar sesión en Windows, y desinstalar el propio Wubi.

Debo advertir algo: no busquéis "Wubi" en la opción del panel de control "Agregar o quitar programas" (Windows XP) o en "Programas y características" (Vista) porque simplemente no existe.

Para hacerlo, debéis acceder a la carpeta "Ubuntu" creada en la instalación de Wubi (en mi caso en el disco E:\) y allí encontraréis la opción necesaria.

Al hacer doble click sobre dicha opción, se desencadena el procedimiento que finaliza eliminando la carpeta "ubuntu" del disco de vuestra elección. Se trata de un proceso sumamente rápido:

Desinst Wubi 01 Desinst Wubi 02

No es necesario siquiera reiniciar el sistema tras su finalización.

Como decía antes, si intentáis acceder a la carpeta "ubuntu", no podréis: habrá sido eliminada.

De la misma forma, la siguiente vez que reiniciéis el equipo, advertiréis que ya no aparece la opción "Ubuntu-Linux" en el menú de arranque.

Fácil y rápido.

De modo que, usuarios de Windows que podáis leer esto: si deseáis probar Ubuntu sin complicaros la existencia, disponiendo de una forma sencilla de eliminar posteriormente toda traza de Linux en vuestra máquina, Wubi debería ser vuestra elección.

Os deseo la suerte que yo no he tenido.

Una acotación final, que creo obligada, y a la que hice mención de pasada en mi anterior "post": ¿hasta qué punto puede influir en el funcionamiento de Ubuntu el hecho de que su estructura de particiones resida en una carpeta NTFS? Tampoco lo sé.

Supongo que en nada, pero como quiero ser totalmente justo en mis apreciaciones, no puedo dejar de decir esto.

Aunque... bueno, no he experimentado con este Ubuntu tan particular ningún problema que no me hubiera sucedido antes cuando Ubuntu 7.10 estaba instalado de forma ortodoxa, en una partición dedicada de mi disco duro.

martes, 15 de abril de 2008

Había dado por cerrado el tema, pero...

Han ocurrido varias cosas.

  • La primera que, para mi sorpresa, siguen produciéndose comentarios, que agradezco profundamente, tanto los que me dan la razón en todo o parte, como los negativos. Incluso manifiesto mi agradecimiento a quienes me tildan de ignorante. De todo se aprende.
  • La segunda que, como no tengo arreglo, llegó a mi conocimiento la existencia de una aplicación llamada Wubi, y reincidí. Y de esto va a tratar este "post" que no tenía previsto escribir.

Pero antes (y porque me ha escocido) voy a responder a algo que se dice en un comentario reciente. Es esto:

"...yo compro hardware para mi sistema operativo (que es lo que uso para trabajar) no al contrario (no compro un so para mi hardware)..."

Pues verás, amiga/o "anónimo": la tarjeta gráfica que tengo, una ATI Radeon 9550 512 Mb, no es la última maravilla del mundo mundial, ni acaba de salir al mercado; tampoco la compré "para mi sistema operativo", sino que fue la única tarjeta AGP que encontré en las tiendas de los alrededores cuando se me quemó la placa instalada de fábrica con el equipo, y me había quedado sin poder trabajar. Y en Linux...

Ya lo decía otro comentario: conseguir que una tarjeta ATI (cualquier tarjeta ATI) funcione en una distribución Linux, está fuera del alcance de la experiencia de la mayoría. Desde luego fuera de mi alcance, reconozco humildemente.

La cosa, amiga/o "anónimo", es exactamente al revés de como la planteas: si mi sistema operativo fuera Linux, cualquier distribución, probablemente habría tenido que investigar en los foros hasta encontrar la marca y modelo de una tarjeta gráfica AGP con soporte completo en mi distribución concreta. Después, encontrar una tienda real o virtual donde la tuvieran en existencia, y finalmente adquirirla. ¿Cuánto tiempo? (recuerda que estaba sin poder trabajar) Lo dejo aquí.

Y es que son precisamente los problemas de la tarjeta gráfica los que han conseguido que dijera lo de "hasta aquí, ya he perdido suficiente tiempo" en mi prueba con Wubi.

Pero dije al inicio que iba a hablar de esta prueba.

Antes de nada, me vais a perdonar. Va a ser la primera vez que no incluyo gráfico alguno en mi post. ¿La razón? Es que me quedé sin poder utilizar el monitor después de muchas horas de trabajo y, con toda sinceridad, decidí que ya le había dedicado más horas de las que merece la cosa, y ahí terminó la prueba.

Ya sé: podía haber entrado en el menú inicial, configurar "a pedal" lo que alguno denominó "las X" (a estas alturas ya sé qué son: un archivo de texto que se modifica a mano, ¡cómo no!) y haber solucionado el problema, que estaba muy claro. Pero lo dicho: me daba una pereza horrible. Y otra cosa. Total, ¿para qué quiero un Sistema Operativo en el que no funciona mi tarjeta de tv, para el que no existe software de sincronización de la agenda y contactos de mi teléfono móvil, y hay tantas y tantas carencias de cosas que utilizo a diario sin problemas? Lo dejé, y va a ser difícil que vuelva a intentarlo, al menos en unos cuantos años.

Vamos al asunto.

Mi primer contacto con Wubi, fue con la versión que instalaba Ubuntu 7.10. Un desastre. La instalación se "colgaba" en momentos aleatorios, pero a base de mucha paciencia, conseguí disponer de Ubuntu 7.10 funcionando en mi máquina con "hardware" real... aunque no tardó demasiado en "colgarse". Y lo hizo en el momento menos oportuno: cuando estaba instalando actualizaciones. Me dejó el sistema en una situación en la que algunas actualizaciones no estaban ni instaladas ni pendientes de instalar, sino todo lo contrario.

Aún así, intenté continuar, pero era imposible. A veces, funcionaba durante una hora o más, pero otras quedaba "congelado" incluso en la ventana inicial, antes de que consiguiera introducir mi identificación de usuario y contraseña.

Tras unas horitas de investigación en los foros, descubrí la razón: ¡era la versión del kernel la que producía esos "cuelgues"! Leí un poco más, y me entró la risa floja, que es lo único que te puede suceder cuando alguien explica en cinco o seis páginas... ¡cómo compilar la última versión del kernel!

Primero pensé que esto sucedía como consecuencia de la forma poco ortodoxa de la instalación. Lo que sí sabía de cierto es que cuando instalé Ubuntu 7.10 "de verdad", en una partición física de mi disco duro, hacerlo desaparecer me costó reconstruir el "Master Boot Record". Y a eso sí que no estaba dispuesto. Total, que entre esto, y el problema con la tarjeta gráfica que describiré más adelante, lo dejé ahí.

Permitidme decir algo antes de continuar. He escrito que "...pensé que esto sucedía como consecuencia de la forma poco ortodoxa..." pero después recordé algo: cuando probé Ubuntu 7.10 en una partición "de verdad", me ocurrió exactamente lo mismo, me refiero a los "cuelgues". Entonces, (porque encontré una referencia a ello en la ayuda de Ubuntu) lo atribuí a mi conjunto de teclado y ratón inalámbrico marca Logitech. Así que, como es de justicia, debo pedir perdón humildemente a Logitech, aunque el motivo de la atribución de culpas no fue mío, sino de la ayuda de Ubuntu, que fue donde encontré esa "perla". No, no eran el ratón y teclado de Logitech que dejaban de funcionar, sino el kernel de Linux, que se quedaba "como un queso". Ahora lo sé.

Y pasó el tiempo. Un buen día, encontré en una revista técnica la noticia de que Ubuntu 8.04 vería la luz en abril, y que ya estaba disponible para su descarga la versión "Alpha 5". Y que una de las novedades consistía en que incluía la última versión del kernel.

Y como he dicho varias veces que no tengo remedio, me tentó probarla. Y seguí probando. La "Alpha 6". Luego, la "Beta". Y como en todas ellas me he encontrado los mismos problemas, me referiré únicamente a la última.

La primera sorpresa fue que el archivo ISO de la distribución incluía la última versión de Wubi. ¡Miel sobre hojuelas!

La instalación finalizó sin problemas, y me froté las manos. "¡Vaya! -me dije- esto es otra cosa". Claro que... todo estaba en inglés. Fácil. Mediante opciones de menú que no me fue difícil encontrar, conseguí que los menús aparecieran en castellano, y que el teclado tuviera también las teclas "en su sitio". Aunque, como nada es perfecto, Mozilla continuó hablándome en el idioma de Shakespeare, aunque OpenOffice sí estaba ahora traducido.

"Es una beta -me dije-. Paciencia".

Primer problema. Resulta que en mi máquina utilizo una IP fija. Lo hago porque el "router" tiene restringida a esa IP en concreto la posibilidad de modificar su configuración, entre otras razones.

Así que me fui a la opción "Red" del menú, e intenté cambiarlo. Todo perfecto... en apariencia. Porque,

  1. En ese instante, me quedé sin acceso a Internet.
  2. Cuando volví a entrar en la opción de configuración, advertí que todo seguía como antes, esto es, "dirección asignada mediante DHCP". Y, repito, no tenía conexión. Para conseguirla de nuevo, tenía que reiniciar la máquina.

"Es una beta -me dije-. Paciencia."

Pero me dio por trastear, y descubrí algo "peculiar": lamento no poder recordar cuales eran las tres opciones, y también siento que en mi frustración, cuando me cansé de darme de cabezazos contra Ubuntu, me "cargara" las imágenes que había capturado.

Una opción era evidentemente "IP fija". La otra "asignación mediante DHCP", y luego había otra. Bien, pues descubrí que si seleccionaba esta tercera opción y aceptaba seguía sin conexión, pero... ¡si inmediatamente después intentaba cambiar a "IP fija" todo funcionaba sin problemas!

"Es una beta -me dije-. Paciencia."

La prueba de fuego: configurar la tarjeta ATI. Sinceramente, me importa un bledo disponer de Compiz Fusion, y ver arrugarse o temblar las ventanas, y del famoso cubo ni hablo, lo he dicho en alguna ocasión. Pero es que cuando decidí gastar algo de tiempo en probar la siguiente versión de Ubuntu, fue más que nada por ver si se había solucionado el tema de los drivers.

Bien, la primera sorpresa fue que los "efectos de escritorio" aparecían configurados en nivel "medio", cosa que no pude conseguir con Ubuntu 7.10 después de dedicarle mucho trabajo, y eso me animó.

Pero había algo que no me gustaba excesivamente. Resulta que cuando se inició Ubuntu 8.04 beta por primera vez, la resolución estaba configurada en 1280x8.. (lo he olvidado) Y resulta que padezco de vista cansada desde los 35 años, (mis horas delante de un monitor, seguramente) Aún con mis gafas de trabajo, a esa resolución, el tipo de letra en mi monitor de 19" es demasiado pequeño, y me resulta muy trabajoso leer.

Así que me fui a configurar la resolución mediante la correspondiente opción de menú. 1024x768. Perfecto. Solo que... La siguiente vez que inicié el sistema, había vuelto a 1280x8.. Ahí fue cuando, después de perder (que no invertir) horas en los foros, aprendí a editar el famoso archivo de configuración "xorg", y volví a maravillarme de que alguien considere normal y hasta bueno tener que pasar por algo así. Así que de nuevo me entró la risa floja y decidí... poner el tipo de letra más grande, manteniendo la resolución que al parecer le gusta a Ubuntu 8.04.

"Es una beta -me dije-. Paciencia."

Pero estaba en lo de configurar la tarjeta gráfica. Bien. Con mi flamante Mozilla en inglés (también beta, por cierto), accedí a la página de ATI/AMD en busca de la última versión de Catalyst, y conseguí instalarla sin demasiado esfuerzo.

(No os anticipéis: de los "controladores restringidos" hablaré más adelante)

Una vez instalada, advertí algo que no me gustaba un pelo. Resulta que cuando cerraba las ventanas, cualquier ventana, quedaba en el escritorio una línea blanca vertical en el lugar en el que había estado el margen derecho de la susodicha ventana. Supuse que se debería a que había instalado los drivers, pero no había realizado una configuración "fina". De modo que abrí Catalyst, solo para descubrir que la configuración debía realizarla... ¿adivináis cómo? Por supuesto. ¡Mediante comandos de consola! Y había "la tira" de ellos, sin que en la mayor parte de los casos mis conocimientos me permitieran saber para qué rayos servían.

Nota al margen: confieso que, aún cuando la forma de configurar Catalyst en Windows es totalmente gráfica, me pierdo cuando habla de la "no sé qué anisotrópica". Pero al menos, me indica a las claras y "en roman paladino" cuales son las resoluciones y frecuencias admitidas por mi monitor, y me permite cambiarlas con un clic.

Bien, quedaba la posibilidad de los "controladores restringidos", alabada en foros e incluso una revista en la que encontré una comparativa entre varias distribuciones, una de ellas Ubuntu, y denostada por los puristas del software libre.

"Pues nada -me dije-, vamos a ello". Así que instalé (en mala hora) los susodichos, los activé, y se me solicitó que reiniciara.

El resultado fue que al reiniciar, durante el progreso de la carga de Ubuntu, llegó al punto de iniciar los gráficos, la pantalla del monitor quedó en negro perfecto, excepto un aviso que decía "OUT OF FREQUENCY". Para quién no entienda qué significa esto: las archifamosas "X" habían sido configuradas, sin mi intervención, a una frecuencia mayor que la admitida por mi monitor, que obviamente había dejado de funcionar.

Al llegar aquí, debo dar las gracias a Ubuntu. Al menos, no me j... el hardware del monitor. O puede que éste disponga de algún dispositivo de seguridad. O que configurar la placa a una frecuencia que no tolera no rompa nada. No lo sé, mis conocimientos no alcanzan a tanto.

Y aquí, como decía al principio, fue cuando decidí que la broma había llegado demasiado lejos.

Me he pasado el tiempo diciendo "es una beta, paciencia", pero aquí no lo digo. ¿Por qué? Porque esto mismito me sucedió con Ubuntu 7.10, versión final y estable.

Así que no es el "efecto beta", sino la incapacidad de Ubuntu/Linux para configurar automáticamente y de forma adecuada durante la instalación mi tarjeta ATI Radeon 9550, que es a lo que estoy (mal) acostumbrado. Bueno, realmente sí lo hizo, pero claro...

Lo siento, me había propuesto no hacer ninguna comparación odiosa. Cuando adquirí mi ATI 9550 ya estaba utilizando Windows Vista Ultimate con la placa anterior, y tenía activado "Aero". Me limité a pinchar la nueva placa, encendí el equipo, y todo siguió como hasta entonces, después de que Windows actualizara los controladores sin mi intervención.

¿Qué habría pensado si Windows Vista me hubiera hecho pasar un calvario similar, simplemente para que volviera a funcionar "Aero"? Pues a estas horas a lo mejor estaba escribiendo otro blog, en el que estaría acordándome de la parentela del que parió un Sistema Operativo solo apto para especialistas.

Y no diré más. Que cada quién saque sus propias conclusiones.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Aclaraciones, detalles y respuestas

Estos últimos días he recibido una verdadera avalancha de comentarios. Dejar un nuevo comentario como respuesta (lo he hecho en muchos casos) no permite, por la propia naturaleza del medio, explicar algunas cosas con cierta extensión, ni ilustrar las explicaciones con imágenes.

Por ello, y aún a riesgo de que algunas o algunos de los que habéis tenido la amabilidad de dejarme un comentario no leáis este "post", me he decidido a escribirlo.

Han sido varios los temas tratados, y procuraré dar respuesta al menos a los más importantes.

 

Los gestores de paquetes, y la instalación de software en general.

En mis pruebas de las varias distribuciones de Linux, he echado en falta un estándar único. Se me ha tratado de decir en tono didáctico (lo agradezco) que algunas distribuciones apuestan por el formato .rpm, otras por .deb y finalmente, que los archivos .tar.gz son aceptados por todas ellas. Bien, esto es algo que aprendí muy pronto, cuando intenté instalar una aplicación en Ubuntu 7.04 que presentaba los formatos .rpm y .tar.gz; pero aprenderlo me costó tiempo de navegación por los foros. ¿Habría encontrado información al respecto en la ayuda de la distribución? Es posible, pero... lo voy a dejar aquí, porque pienso dedicar un apartado a este tema.

Por fin, están los gestores de paquetes, y el recurso al mandato apt-get, a los que me referiré más adelante.

Con esto, el tema no queda resuelto en absoluto. Si tienes una aplicación que se instala mediante un paquete en formato .rpm, y tu distribución no la contempla, ¿qué haces?

Y aún dentro de un archivo comprimido .tar.gz soportado por todas, cada desarrollador hace un poco de su capa un sayo. Así, algunas de estas aplicaciones se instalan mediante sucesivos mandatos make, configure e install, pero no todas. En concreto, instalar la aplicación Vmware Tools (contenida en un CD) precisa que se ejecute un archivo con extensión .pl después de descomprimir el .tar.gz original.

En general, cuando me enfrenté por primera vez con el problema, aprendí que es muy importante buscar entre los archivos descomprimidos alguno que contenga las instrucciones necesarias para ese paquete en concreto. Solo que... no siempre existe, ni su nombre tiene por qué ser lo suficientemente claro como para reconocerlo a simple vista ni, cuando lo encuentras, sus instrucciones son necesariamente accesibles para el usuario no experto.

Y como una gran parte de los comentarios versan precisamente sobre la instalación de este paquete, voy a responder a las sugerencias del mejor modo posible: mediante ilustraciones.

Utilizaré para ello la distribución Ubuntu 7.10, de la que aún conservo la máquina virtual.

En primer lugar, intentaré utilizar el gestor de paquetes. Busco "vmware"...

Coments 02

...y el único paquete que me ofrece es vmware-player. Esta es una aplicación que permite correr en un equipo una máquina virtual, aunque no crearla, nada que ver con las "vmware tools". De todas formas, la leyenda me advierte que

"...VMware Player no puede instalarse en un equipo como el suyo (i386). O bien la aplicación requiere funciones hardware especiales, o bien el vendedor ha decidido no soportar equipos del mismo tipo que el suyo".

Esto no es cierto, o al menos no lo es en Windows, donde podría correr perfectamente la versión correspondiente en mi máquina, pero es algo que no hace al caso.

Lo intento ahora mediante apt-get:

apt-get

sudo apt-get install vmware-tools
[sudo] password for ap:
Leyendo lista de paquetes... Hecho
Creando árbol de dependencias      
Leyendo la información de estado... Hecho
E: No se pudo encontrar el paquete vmware-tools

NOTA: El amigo que incluyó el comentario escribió "apt-get vmware-server", que no tiene nada que ver con la que estaba intentando instalar.

(Por cierto: ¿por qué alguien cree que es más sencillo abrir una consola y enredarse con mandatos, cuando basta con hacer doble click sobre un icono? O no he comprendido lo que quería decir o, aunque me lo expliquen, no podré nunca entenderlo)

Yo ya sabía antes de comenzar que nada de esto funcionaría. ¿Por qué lo he hecho entonces? Porque -a veces de forma nada sutil- he sido tratado de ignorante por algunos, o al menos he creído percibir cierta condescendencia cuando me indicaban, puede que en ocasiones con la mejor voluntad, cómo se debe hacer en su opinión.

No voy a devolver ningún calificativo y agradezco las lecciones de buena fe, pero pediría un poco de humildad, porque son algunos de los que han dejado esos comentarios quienes están hablando sin conocer la aplicación que trato de instalar. Es una aplicación que no tiene nada que ver con Linux sino con mi entorno de pruebas, se distribuye en un CD, por lo que el instalador de paquetes no la conoce, y se instala ejecutando el archivo vmware-install.pl contenido en el .tar.gz.

Pero estaba hablando de la, a mi juicio, necesidad de un estándar universalmente aceptado en Linux para la instalación de aplicaciones que no estén incluidas en el montaje de repositorios e instaladores de paquetes.

No sé si ese estándar debe ser .rpm, .deb o .loquesea, pero debe consistir en un archivo ejecutable, sobre el que baste con hacer doble click para que se desencadenen todos los procesos necesarios. Y que todos los desarrolladores se olviden de install, apt-get, .tar.gz, y de sus formatos solo contemplados en una distribución concreta, y utilicen en exclusiva ese único procedimiento de instalación, en no importa qué distribución ni con qué escritorio.

Hablando de los actualizadores de paquetes, la situación actual es como mínimo confusa, y en nada ayudan cosas como esta, que también describí en su momento:

Coments 07

Coments 08

¿Qué vemos aquí? Que buscando "beryl" en el instalador de paquetes, el resultado es "no hay ninguna aplicación disponible...". Si la búsqueda es "compiz", obtengo dos paquetes: "Advanced Desktop Effects Settings (cssm)" y "MacSlow's Cairo-clock" y ninguno de ellos (salvo que esté muy equivocado) instalará Compiz-Fusion.

¿Cómo se instala? Mediante el recurso a los foros, encontré la solución en páginas cómo ésta:

Clever Tech

sudo apt-get install compiz-core libdecoration0 compiz compizconfig-settings-manager compiz-kde emerald emerald-themes

Esto funcionó en mi prueba real con Kubuntu 7.10 sin agregar ningún repositorio, y entonces me pregunté (y aún sigo en la duda) por qué el instalador de paquetes no lo muestra en una búsqueda, pero haciendo uso de la consola se baja e instala (con toda la ristra de paquetes relacionados y sus dependencias)

Alguien me dijo en tono ofendido que "...Synaptics funciona perfectamente", y yo no lo he dudado nunca. Lo que sí estoy poniendo en cuestión es que ese "perfecto funcionamiento" sea el adecuado para alguien que, como yo, se acerca a Linux sin demasiados conocimientos previos. A las pruebas me remito.

 

Consola vs entorno gráfico.

Casi podría escribir un "post" entero solo con esto, de manera que trataré de resumir.

Rescato de un comentario: "...tienes que configurar las X...". Venía a cuento de mis dificultades con Kubuntu 7.10 sobre una máquina real, con una tarjeta ATI Radeon 9550 256 Mb, para eliminar una especie de bandas negras que aparecían en el monitor durante unas décimas de segundo, que resultaban de lo más molesto.

Le respondía con otra pregunta: ¿Dónde están las "X" (lo que quiera que sea eso)? ¿Se trata de una opción de menú, o por el contrario, es un paquete que debo saber previamente que existe, y cuyo nombre debo conocer, e instalar a golpe de "sudos" y "apt-gets"?

Más recientemente, alguien argüía en su comentario que "...tú también tuviste que aprender a lidiar con el panel de control en Windows..." (la cita no es literal, pero ese es el sentido)

Bien, efectivamente tuve que aprender la función de las distintas opciones del panel de control cuando apareció (creo recordar que ya en Windows 95) Y las de su equivalente en OS/2 de IBM. Y...

Pero existe una gran diferencia: en mi concepto, el panel de control, o su equivalente, en un sistema gráfico debe contener todas las opciones necesarias para configurar las "X" (sigo sin saber qué cosa son) y cualquier otra opción configurable por el usuario.

Y en Windows, hacerte una idea al menos de su función y significado es tan simple como hacer doble click sobre una de ellas, y revisar el contenido de las distintas pestañas y opciones. ¿Que esto no está tampoco al alcance de muchos usuarios? De acuerdo, no lo voy a discutir. ¿Que si tocas algo "a tontas y a locas" puedes hasta quedarte sin Sistema? Por supuesto, ya sé de alguien que consiguió cambiar (aún me pregunto cómo) la tasa de refresco de su monitor por otra que no soportaba... y se quedó con él en negro. Pero al menos tienes una forma sencilla y amigable de cambiar lo que necesites o desees.

Lo que me he encontrado en Linux, por el contrario, son cosas cómo ésta:

ATI

¿Qué estamos viendo? Una opción de configuración de la tarjeta ATI a que me refería con dos únicas opciones deshabilitadas, sin ninguna posibilidad en apariencia de actuar sobre nada. Y cuando lo muestro en el blog, y describo mi frustración ante ello, alguien me tacha implícitamente de ignorante, porque "debería saber que tengo que configurar las X".

Repito la pregunta, de otra forma: ¿Os parece normal que un usuario con pocos conocimientos de Linux tenga que saber por ciencia infusa (o perdiendo horas en los foros) que existe algo llamado "las X", qué cosa son, y qué mandatos de consola debe emplear para configurarlas, o qué paquetes debe instalar para ello?

Mantengo mi opinión: TODO lo necesario para configurar un Sistema Operativo, cualquier Sistema Operativo, debe estar plasmado en una opción de menú, y disponer de un entorno gráfico para su manejo. Cualquier otro procedimiento constituye una dificultad, la mayor parte de las veces insalvable, para un usuario novel.

Y, para que se me entienda bien, no estoy hablando ahora del conocimiento previo de los mandatos básicos de la consola (también opino que ese conocimiento no debería ser necesario) sino de algo más, y muy importante:

Cuando, como en Linux, se prima el uso de mandatos de consola y sus parámetros u otros procedimientos no evidentes e inaccesibles sin un profundo conocimiento del sistema, en lugar de sustituirlos por opciones de menú que dan paso a ventanas gráficas de uso amigable y autoexplicativo, se consigue hacer huir de algo así a muchos usuarios, y decantarse por otra cosa que no le cree esos problemas. Y no importa lo "bueno" y "seguro" que sea lo que no entiende y no es capaz de configurar: aunque la alternativa fuera peor (y de nuevo afirmo que no lo es) al menos se trata de algo pensado para el usuario sin demasiados conocimientos, no exclusivamente para el experto y el técnico.

Si los entusiastas del software libre y Linux queréis que algún día sea una alternativa extendida (lo que me encantaría, dicho sea de paso) debe resolverse ese enfrentamiento a que me refería en el título:

Consola vs entorno gráfico

Seguridad, antivirus y cortafuegos

Algún que otro comentario decía que "...en Windows tienes que contar con antivirus, antitroyanos y firewall..." (de nuevo, la cita no es literal)

Se dice también que el kernel de Linux está libre de errores. Recuerdo a este respecto a alguien que me aportó un "ingenioso" nombre para Windows: "Guinbugs".

Mira por dónde, este último comentario lo leí el domingo, y el lunes tenía en mi correo un mensaje de Panda Labs conteniendo, entre otras, la noticia de que se había descubierto en el kernel de Linux una nueva vulnerabilidad, y no es la primera vez que tengo noticias al respecto.

DS en Linux Kernel

Voy a tratar de dejar las cosas en su lugar, pero primero, permitidme una afirmación contrastada: la mayoría del malware en los últimos tiempos no persigue el (dudoso) honor de haber infectado más ordenadores que nadie, como en los primeros y heroicos tiempos, sino que su propósito es el de conseguir un beneficio económico, bien mediante la obtención de millones de direcciones de correo a las que dirigir "spam" (he leído que hay un floreciente mercado negro en el que se compran) o, más directamente, hacerse con números de tarjetas de crédito o identificadores y contraseñas de acceso a páginas web bancarias.

Aquí funciona lo de los grandes números: ¿para qué me voy a tomar el trabajo (dirán para sí los creadores de malware) de escribir y probar uno de estos virus para apenas un 3% del parque de ordenadores que corren Linux, cuando tengo a mi disposición más de un 90% (literalmente decenas de millones de máquinas) con Windows?

Y es que en esto, las cosas funcionan del siguiente modo: alguien envía diez millones de mensajes del estilo "la información importante para el Cliente del Banco X", o también "Enhorabuena, usted ha ganado un premio de la Lotería española" (o británica) a sabiendas de que solo encontrarán a diez o doce incautos que piquen. Si las víctimas potenciales fueran únicamente 1.000, posiblemente no obtendrían ninguna respuesta. Es un ejemplo sencillo, que tiene que ver con el spam, no con técnicas sofisticadas como el "keylog" o la creación de redes de ordenadores "zombies" (que sí deben ser específicas para un Sistema Operativo en particular) pero que me vale por lo clarito y concreto.

De manera que es probable que la supuesta inmunización de Linux o incluso Mac contra el malware, tenga más que ver con su poca implantación que con otra cosa.

Pero es que, como también dije en una respuesta, resulta que existen antivirus para Linux. No me he calentado demasiado la cabeza: una búsqueda de "antivirus" en la pestaña Linux de Softonic, da como resultado 17 soluciones, alguna de ellas de pago, y con versiones de especialistas en el tema como BitDefender, Kaspersky, McAffee y Panda Security.

Antivirus

La pregunta es: si Linux es un Sistema tan seguro, robusto e inmune a los virus como se lee, ¿por qué éstas que he citado y otras compañías han creado versiones Linux de sus productos antivirus?. (¿No será que...?)

Personalmente, si mi sistema operativo fuera Linux o Mac, tampoco estaría tranquilo sin disponer de un cortafuegos bien configurado (ya sé: las distribuciones de Linux lo traen; otra cosa es que la gente lo utilice) y un antivirus que se actualice muy frecuentemente de forma automática.

Y quienes creáis que en Linux no es necesario porque lo dicen en los foros, pues... allá vosotros.

Capítulo aparte merece el montaje de usuarios, superusuario y contraseñas de Linux en general.

Veamos: resulta que un usuario "normal" no puede hacer prácticamente nada. No puede modificar la configuración. No se le permite instalar un programa... pero cada vez que lo intenta, se le pide que introduzca la contraseña propia, y ya. Ahora puede hacerlo todo.

Para introducir aún más confusión (y que esto resulte todavía más absurdo, dicho sea de paso) algunas distribuciones no te solicitan en la instalación la contraseña de superusuario. Pero si tienes -como yo- la paciencia de bucear en los menús de configuración, encontrarás una ventana en la cual puedes asignar o cambiar esa contraseña.

Para más inri, en una de las distribuciones que he probado el mandato "sudo" no existe de entrada, salvo que instales a posteriori el correspondiente paquete.

El resultado es que, cuando estás instalando y configurando el sistema, te encuentras en la necesidad de estar introduciendo tu contraseña a un ritmo de una vez cada dos minutos, aproximadamente.

¿Os parece que todo esto incrementa la seguridad, o simplemente -es mi opinión- constituye más una molestia que otra cosa?

Y no digo más. Que cada uno saque las conclusiones que estime oportunas.

Una última cosa, volviendo a lo del "bug": suponiendo (y es mucho suponer) que el parche del kernel de Linux para solucionar la vulnerabilidad citada esté disponible mañana mismo, ¿cuándo y por qué medios llegará a los usuarios? En Windows la respuesta es clara y conocida. ¿ Y en Linux? Os dejo la pregunta como tema de reflexión.

 

La ayuda en Linux.

En este camino, me he encontrado casi de todo (y no siempre bueno) en lo tocante a la ayuda. Hubo una distribución, cuyo nombre he querido olvidar, en la que estaba mayormente escrita en inglés.

Pero lo que ha sido un lugar común es la, en ocasiones, absoluta inoperancia de la opción de búsqueda, que sigo preguntándome para qué existe, si no da resultados.

Repito mis ejemplos de un post anterior. Se refieren a Kubuntu 7.10:

manual I

manual II

En el primero de los casos, escribí "teclado usb". En el segundo "ratón". Y las dos veces no me ofreció resultado alguno.

Vamos, que no buscaba "xghwyz", sino dos términos que SÍ aparecen en diferentes capítulos de la ayuda. ¿Entonces?

¿Quizá es que debí instalar algún paquete que en mi ignorancia no conozco? No lo sé. Os lo dejo ahí.

 

Los drivers.

Fuente de disgustos para mí, y causa de muchos comentarios.

Bien, en el post "Linux y los fabricantes..." hablaba como ejemplo de una Empresa que se enfrenta a la escritura de drivers para Linux, y en lugar de elegir cualquier otra clase de hardware, me "salió" que en fuera un fabricante de tarjetas gráficas.

Podía haber hablado, qué sé yo, de alguna que se dedicara a tabletas digitalizadoras o tarjetas de sonido, pero elegí ése. Y puede que como ejemplo no haya sido demasiado feliz, porque si en Linux hay algún hardware con cierto soporte (con sus matices) ese es precisamente las tarjetas gráficas.

Pero bien, debo decir que, cuando tuve problemas en Kubuntu 7.10 con mi ATI Radeon 9800 256 Mb., al primer sitio que recurrí fue a la página Web del Fabricante, y allí encontré drivers para ella aunque, como la felicidad nunca es completa, la explicación en la página de descargas decía que era para "X.Org 6.7, 6.8, 6.9, 7.0, 7.1, 7.2, 7.3".

De modo que me entró la risa floja y ahí acabó el intento, porque no sé, y saberlo me habría llevado probablemente horas, qué cosa es "X.Org", y si la versión que tenía instalada (o no, que tampoco lo sé) es alguna de las de la lista.

(Por cierto: ¿será esto "las X" de las que hablaba más arriba?)

Lo que sí he leído es -siguiendo con el tema de las tarjetas gráficas- mucha información (incomprensible para mí) acerca de algo llamado "drivers libres", en contraposición a otra cosa denominada "drivers propietarios".

Y lo que sé, y nadie puede discutirme, es que mi lector de tarjetas no fue reconocido en la instalación de Kubuntu 7.10.

Y que mi conjunto de teclado y ratón Logitech no funcionaba adecuadamente: se "colgaba" con demasiada frecuencia, impidiéndome utilizar la máquina, que debía apagar "a las bravas".

Y que cuando encontré alguna información al respecto, fue que "hay un problema de permisos (?) con los productos de Logitech".

De manera que no retrocedo ni un punto así en mi afirmación de que Linux (y sus circunstancias, y sus muchas veces incomprensibles métodos y conceptos para el profano) tiene un "agujero" de tamaño abismal en todo lo relacionado con los drivers.

¿Cómo debe, en mi modesto saber y entender, funcionar todo esto, para que un usuario sin demasiados conocimientos como yo, no se enfrente a una montaña a la menor?

Para el hardware con soporte: que éste sea completo, sin historietas de permisos (?) con los ratones de Logitech, ni de drivers propietarios o mediopensionistas.

Para el que no lo tenga: lista de hardware soportado, y si el tuyo no está en ella... pues tú mismo: o te compras otro que sí lo esté, o te olvidas de Linux (que fue mi opción)

Y en todos los casos, que TODO el hardware se configure mediante una opción de menú, en un entorno gráfico clarito y comprensible. Y si es necesario que exista X.Org o lo que sea, que se instale de entrada con la distribución.

Porque si, cuando tuve que cambiar la tarjeta gráfica, me hubiera enredado en Windows con complicaciones de este estilo, probablemente habría tenido que recurrir a un servicio técnico.

Y no fue el caso.

Escribir entradas en este blog.

Esto no tiene nada que ver con Linux, Windows o Mac (bueno, con Windows sí, indirectamente)

Si leéis mis primeras entradas, y luego miráis estas últimas, quizá os daréis cuenta de que la calidad ha mejorado sensiblemente. Con los primeros "post" las he pasado "canutas", he perdido horas y horas de mi tiempo inútilmente, y me pide el cuerpo decir algo al respecto:

Al procedimiento WYSIWYG de Blogger le queda mucho camino por recorrer para ser una opción minimamente utilizable (soy muy caritativo al decirlo así) En un momento determinado, tuve que optar por escribir código HTML "a pelo", pero aún así, insertar una imagen es un número de circo: el párrafo HTML se va al principio, y tienes que cortar y pegar, previa búsqueda del lugar exacto donde querías introducirla. Y esto es así tanto si utilizas el editor WYSIWYG como si escribes a base de etiquetas HTML.

Bien, pues hace un par de semanas descubrí un producto gratuito de Microsoft: Windows Live Writer. Ahora escribo mis blogs desde una ventana en mi máquina, sin acceder siquiera a la página de Blogger. Tengo la mayoría de las facilidades de un editor de texto, incluido el control completo del aspecto, tamaño y color de la fuente,  posibilidad ("de verdad") de incluir listas numeradas o con viñetas, e insertar una imagen donde yo quiero es tan simple como colocar el cursor, y después utilizar la opción de menú "Insertar/Imagen". También, comprobación ortográfica "sobre la marcha". E incluso me permite definir varias cuentas con distintas páginas de alojamiento de "blogs".

Hay un botón para publicar la entrada directamente, sin entrar en la página, y hasta el aspecto de la ventana de escritura es similar al de mi blog.

WLW 

Os lo recomiendo, aunque... lo siento, no existe versión para Linux, que yo sepa.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Linux y los fabricantes: la pescadilla que se muerde la cola.

 

Nota previa:
Quizá no sea un blog el medio más idóneo para publicar este trabajo; en un blog, las entradas se visualizan en orden cronológico inverso, esto es, primero la más reciente. Por el contrario, la lectura de esta serie de artículos debe realizarse exactamente al revés, de más antigua a más moderna.
Por esta razón os sugiero que utilicéis el árbol "archivo" de la derecha para leerlas en el orden correcto, indicado además por el número con el que comienza cada título.
Y a todas las lectoras y lectores, gracias por vuestro interés; espero y confío en que el humilde fruto de mi trabajo pueda serviros de algo.

 

Creo que la cita es de Gartner Group, aunque no estoy seguro del todo: Windows, en sus diferentes versiones, es el Sistema Operativo de más de un 90% del parque mundial de ordenadores personales.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Mi opinión es que ha sido más gracias a los defectos de los demás, que a las virtudes de Windows. Claro que hay que reconocer que hasta hace algunos años, Windows era prácticamente la única opción posible para el usuario doméstico, y para cuando (en parte) dejó de ser así, había alcanzado ya una implantación cercana a la actual, y a partir de ahí, la inercia, la pereza de probar cosas nuevas...

Estaba el Mac de Apple, con sus procesadores especiales y su hardware que te ataba (y aún te ata) al fabricante, pero su precio, la raquítica oferta de software, y la práctica imposibilidad de actualizar el hardware, hacían desistir a muchos (entre otros a mí mismo, que tuve un Mac que me regalaron, y que recuerdo con agrado, pero que no repetí)

Hay por ahí otra leyenda urbana, que dice que la "malvada" y "pérfida" Microsoft emplea prácticas "non sanctas" para obligar a los fabricantes a poner la pegatina Windows en sus máquinas. No puedo creerlo, lo siento. Supongo que habrá acuerdos firmados que tratarán mayormente de descuentos por cantidad (porque a un fabricante, Vista Ultimate no le cuesta 430€, obviamente) Y prueba de que no debe haber ningún compromiso de exclusividad, es que alguna marca comienza a ofrecer ya un par de modelos de máquinas con Linux preinstalado (aunque no en España, al menos en mi conocimiento)

Decía lo del 90% de implantación, y decía que esta es la situación a día de hoy, y de este hecho se derivan consecuencias.

La primera es que su fuerza le permite a Microsoft imponer la mayor parte de las veces sus desarrollos como estándares, que los demás actores no tienen más remedio que seguir, porque les va en ello el volumen de ventas. No digo que otros no puedan imponer esos estándares (y ahí está el caso de Adobe y el formato PDF) sino que el "parque" instalado de Microsoft es un argumento de peso en este terreno.

La pregunta de por qué se ha llegado a este cuasi monopolio es ociosa en estos momentos; más bien habría que preguntarse si existe alguna forma de salir de esta situación.

Esquematizando la cuestión, los fabricantes no ofrecen Linux porque está poco extendido (salvo en la Administración y algunas Empresas, normalmente grandes) pero Linux no podrá extenderse si los fabricantes no lo ofrecen preinstalado al usuario doméstico, porque (a mis pruebas me remito) instalarlo en una máquina partiendo de cero, hoy por hoy está al alcance de muy pocos. Todo un círculo vicioso.

Ahora voy a decir una obviedad, y espero que nadie tome mis palabras en sentido peyorativo: Linux no es un Sistema Operativo; es un kernel, todo lo técnicamente perfecto y seguro que se quiera, pero que en estado puro, no sirve al usuario de a pie para nada.

Para posibilitar su uso, alrededor de este kernel se han ido construyendo interfaces gráficas que permiten la comunicación con el usuario, (aunque desdichadamente se mantiene como un tótem la consola original y los comandos Unix, uno de los grandes problemas para el usuario de a pie, en mi modesta opinión)

Y una multitud de paquetes como desarrollos no coordinados entre sí, que presentan en su mayoría todo el aspecto de que inicialmente fueron escritos por alguien para su propio uso, y posteriormente puestos a disposición de la comunidad. Cada uno con sus propias reglas, sus opciones de menú y botones que en poco o nada se parecen a los de otros paquetes, aunque cumplan la misma función... Y de nuevo, para instalarlos en la mayor parte de los casos, el absurdo recurso a la consola, seguramente porque, en esta descoordinación entre desarrollos, no hay estándares universalmente respetados y si alguno hay, el "experto" que desarrolla él solito en su casa, no los conoce, o "pasa" ampliamente de ellos. Tanto me da si no es un "experto" solitario sino un equipo, porque a la vista está que el resultado es el mismo: una aplicación que puede ser muy buena, pero de la que normalmente están ausentes dos cosas importantísimas en mi opinión: integración con el resto y usabilidad.

Esta es la situación.

Pero estaba hablando de los fabricantes. Voy a imaginar por un momento que uno de ellos me ofrece un puesto de trabajo, cuya finalidad es crear la infraestructura de talleres y laboratorios para ofrecer máquinas con Linux preinstalado a sus clientes.

La primera pregunta que yo me haría es "Linux, sí, ¿pero qué Linux?". Mi hipotética empresa y yo nos jugamos mucho en esta decisión. Porque si después de un estudio técnico exhaustivo entre las casi 100 distribuciones existentes (dato real, no me lo invento) me decido por la "distro" A, a lo mejor mis clientes potenciales no están por la labor, y prefieren la B, "que es más bonita", y además trae los paquetes N, M y O, mientras que la B contiene los paquetes G, H e I, que "molan" más.

¿Quizá debería dar la posibilidad a mis clientes de que elijan ellos mismos la "distro" y escritorio que más les gusten? ¿O me monto una nueva distribución partiendo de la nada?

Estas dos últimas posibilidades son impensables, hablando desde el punto de vista económico (no olvidemos que un fabricante de ordenadores no es una ONG, y su finalidad es ganar, cuanto más dinero, mejor)

Pero, ¿por qué impensables? La primera, porque la línea de montaje para preinstalar Linux "a la carta", sería más grande, tres, cuatro o más veces incluso, que la que ahora maneja una única versión de Windows. Y la segunda tampoco, porque mi empresa no puede esperar a que yo me "chupe" un año o más creando mi "distro" perfecta, sin saber además cual será la aceptación entre los clientes potenciales, ni pagar el coste. No, quiere resultados seguros e inmediatos.

Tendría que pensar además en otra cosa: Microsoft lanza una nueva versión de sus Sistemas Operativos con un intervalo de cuatro a seis años con respecto a la anterior. Las versiones de las distribuciones más populares, van al ritmo de al menos dos por año. Más gasto. Tendría que probar y reprobar todo, y adaptar los nuevos paquetes a mi panoplia de hardware, -creación o modificación de drivers incluida-, antes de preinstalarla en mis máquinas.

Más aún: cada vez que alguien pusiera en la Red algo como Compiz-Fusion (antes Beryl) que se popularizara rápidamente porque arruga las ventanas en el monitor, o las ofrece en cubos, hexaedros o dodecaedros, no tendría más remedio que gastar más dinero de mi presupuesto en probarla, adaptarla e incluirla en mi línea de montaje, porque mis clientes me la demandarían, y sería una ventaja competitiva.

Y no quiero ni pensar en las constantes peleas que tendría con mi departamento de marketing, que querría sacar seis nuevos recojomodelos de ordenador al año para hacer frente a la competencia, y me exigiría resultados inmediatos para que todo ese hardware nuevo funcionara con Linux... anteayer.

No sé si con este ejemplo habré dejado claro lo que quiero decir: en mi opinión, para los fabricantes el grave problema de Linux consiste en esta dispersión y multiplicidad de distribuciones y paquetes, que no les permite, desde el punto de vista económico, crear una línea de montaje única, como con Windows, ni les ofrece la garantía de estabilidad en un periodo razonable de tiempo. Y no hablo para nada del problema de los drivers, que trataré más adelante.

¿Hay algún fabricante que haya hecho esto? Solo sé de uno, Dell. No digo que no haya más, sino que no lo sé. Solo Ubuntu preinstalado de fábrica, y únicamente en un modelo de portátil y otro de sobremesa. Y no sé si lo ofrecen en España, creo que no.

Hasta aquí, me he referido exclusivamente a fabricantes o ensambladores de ordenadores completos, pero no son los únicos. Están todas las empresas que diseñan, fabrican y comercializan dispositivos, como por ejemplo las tarjetas gráficas.

Estos tampoco (salvo en contados casos, y de forma casi testimonial) tienen para nada a Linux en mente. ¿Por qué? El mismo problema, el dinero. Crear drivers para determinado Sistema Operativo es una tarea solo al alcance de un equipo de desarrolladores muy expertos, tanto en el producto, como en el Sistema Operativo que sea. Y el desarrollo y pruebas dura mucho tiempo. Dicho en otras palabras, cuesta un montón de dinero.

A partir de ahí, las cuentas del fabricante (hablamos ahora de drivers para Windows) serían algo así: "Desarrollar estos drivers me ha supuesto una inversión de (pongamos) 50.000€. Mi cuota de penetración en el mercado es del (un suponer) 30%, lo que significa que preveo vender 200.000 tarjetas el primer año, y 500.000 el segundo. Si repercuto en el precio de cada tarjeta 0,50€ de esos costes de desarrollo, el retorno de la inversión se producirá en el primer ejercicio, y a partir de ahí, la actividad de desarrollo de drivers en esos dos años me habrá aportado un beneficio de 300.000€".

Hagamos ahora las mismas cuentas para Linux: "concediéndole una penetración del 5% (que es mucho conceder) ventas de 10.000 tarjetas el primer año, y 25.000 el segundo. Los costes son los mismos, y no puedo repercutir más de esos 0,50€ en cada unidad, de manera que, al final de esos dos años, únicamente habré recuperado 17.500 de los 50.000€ invertidos".

Ruinoso. Luego este segmento de fabricantes, únicamente realizará desarrollos para Linux, cuando el "parque" instalado sea mucho mayor.

Pero estamos hablando de fabricantes, y hay en la cadena comercial otro eslabón importante: los distribuidores. ¿Qué dicen los distribuidores?

Pues, según El Ciberp@ís, en su edición del 18 de octubre de 2007, y hablando de clientes que instalan Linux en las máquinas vendidas por ellos, dicen que "...lo primero que hacemos es informar al cliente de que cuando compra un equipo con software preinstalado [se refieren a Windows] si aceptan las claúsulas del contrato cuando enciende el portátil, ya no podrá rechazarlo".

Y dicen que "...la iniciativa [se refiere a un grupo de usuarios que ha ofrecido soporte gratuito en Linux a los distribuidores] ha sido bien recibida por las [tiendas] que disponen de servicio técnico, ya que sientes vergüenza al tener que encogerte de hombros ante los problemas de tus clientes usuarios de software libre".

(De paso: O sea, que parece que no soy yo el único que tiene problemas)

Como para mí Windows no es una religión, sino una herramienta, dejo aquí, para quienes quieran saber más sobre esta iniciativa a la que se refiere el artículo, la dirección de la página Web de la Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías:

APEMIT

Los que se atrevan a intentar instalar Linux en una máquina, sobre todo si es un portátil, pueden encontrar en ella cosas tales como consejos sobre los pasos a dar para pedir la devolución del importe de un Sistema Operativo preinstalado que no quieren (y que no todos los fabricantes le reembolsarán) o direcciones de tiendas donde se puede adquirir un portátil "virgen", sin software preinstalado.

Si os atrevéis y no sois expertos, que la Fuerza y los foros os acompañen.

Acabo de escribir algo que igual saca de sus casillas a más de una y uno: no todos los fabricantes (de hecho es una minoría) reembolsan el importe del Sistema Operativo preinstalado que el cliente no quiere. Y añado más: muchos de los fabricantes consideran extinguida la garantía si el cliente se "carga" ese Sistema Operativo, e instala Linux en su lugar.

¿Son los fabricantes unos malvados que le hacen "el caldo gordo" a Microsoft? Vayamos por partes.

En cuanto a lo primero, hay un "pequeño" problema: si un fabricante se dedicara a vender ordenadores "vacíos" (que por tanto costarían menos al usuario) tendría probablemente un éxito espectacular. ¿Por qué? No. No es porque entonces todo el mundo se lanzaría a instalar Linux como locos, sino porque representaría un ahorro de dinero para la multitud que instala Windows pirata. A lo mejor es que ningún fabricante ha descubierto el filón, y por eso no lo hacen.

En cuanto a lo segundo... así, al pronto, parece una "pasada", que va en contra de los derechos más elementales de los consumidores. Pero dicho esto, puedo comprenderles. Imaginad el siguiente escenario:

Pepito o Juanita se compran su primer ordenador con Windows preinstalado. Ellos no tienen demasiada idea de informática, pero tienen un primo, hermano, amigo/a, etc. que sabe "un huevo", y les dice cosas como las que se leen en los foros: "quita esa mierda de Windows Vista, que no funciona, consume muchos recursos, y es lento y feo, e instala Linux, que es mucho mejor, y además tienes a tu disposición miles de paquetes que no te costarán un céntimo, mientras que por los de Windows tendrás que soltar una lana". (Por cierto, esta última afirmación habría que matizarla: también para Windows hay multitud de aplicaciones gratuitas)

Y Pepito o Juanita les hacen caso. Permiten que el primo, hermano, etc. (ellos no sabrían hacerlo) formatee el disco duro perdiendo así en muchas ocasiones, (aunque ellos no lo saben, y al "enterado" linuxero de su primo, hermano, etc., si lo sabe, no le importa) la posibilidad de devolver su pc al estado de fábrica, e intentan instalar Linux. Ya lo mejor se encuentran como yo con que el ratón se cuelga, el monitor parpadea, la tarjeta de tv "ni flowers", el wi-fi como si no existiera... Y su primo, hermano, etc. les dice que "va a buscar por los foros a ver si alguien sabe como solucionar los problemas". Y pasa un mes, y ellos aún no han podido estrenar su flamante ordenador. Entonces intentan volver a Windows, y no pueden o no saben cómo, y van al comercio y reclaman que les solucionen los problemas de ratón, monitor, tarjeta de tv, etc., o si no, que se lo dejen en el estado en que se lo vendieron, que para eso está en garantía. Y el comerciante, como decía el artículo que cité antes, "siente vergüenza, y solo puede encogerse de hombros". ¿Y el fabricante?

¿Vosotros pagaríais la reconfiguración de la máquina, más los costes de transporte, debidos a un problema causado, no por un fallo de hardware o software, sino porque a tí te vino en gana desconfigurar lo que salió de fábrica funcionando? Los fabricantes, tampoco. Así de claro.

Bien, he escrito mucho, pero no he respondido a la pregunta inicial: ¿qué se puede hacer para salir de ese círculo vicioso al que me refería?

La respuesta, a mi juicio, es clara: reinventar Linux.

Es probable que no se haga nunca, fundamentalmente por dos razones:

  • La primera, porque implica abandonar el paradigma de software libre y gratuito, (y eso probablemente no sería posible ni desde el punto de vista legal, porque precisaría de un acuerdo para incluir el kernel en un producto por el que habría que cobrar)
  • La segunda, porque supone una fuerte inversión, con la perspectiva, en el mejor de los casos, de comenzar a obtener beneficios al cabo de mucho tiempo.

¿Cómo seria ésto? Bien, se crea una empresa, que de una u otra manera, tenga los derechos del kernel. Esta empresa realiza un trabajo previo, contando con el kernel como base, de diseño de funcionalidades e interfaces de usuario. Con este trabajo ya hecho, contrata a un montón de desarrolladores, les dota de una estructura de coordinación y de una especie de "libro de estilo". Libro de estilo que tendría que contener "mandamientos" como éstos:

  1. Si alguno de tus desarrollos precisa en lo más mínimo del uso de la consola, serás despedido de inmediato.
  2. Si se te ocurre no respetar los estándares, y crear tus propias soluciones imaginativas, ídem.
  3. No harás al usuario escribir su contraseña en vano cada dos minutos.

Y así sucesivamente. Estoy bromeando. La idea es clara: un desarrollo coherente, fácil de comprender y utilizar para el usuario, que contenga en sí mismo los procedimientos para realizar una traducción perfecta, con un único paquete para cada actividad o función, perfectamente integrado en el conjunto. En el que las cosas se llamen igual en todas partes, los iconos sean los mismos, y las opciones de menú aparezcan en los mismos lugares. En el que las carpetas no se llamen "etc", "bin", "home", etc., sino "Carpeta del usuario", "Programas ejecutables", y así. En el que se vean de forma gráfica los discos físicos y sus particiones, y se pueda saber sin hacer un "master" cuanto espacio libre te queda en cada una de ellas. Y en el que los procedimientos de seguridad (que no tiene por ello por qué ser menor) huyan del absurdo actual: casi no se puede hacer nada salvo con privilegios de superusuario, pero ¡ah!, basta que el usuario normal indique su contraseña, para que se le permita hacer cualquier cosa. Lo dejo aquí, que esto daría para escribir otro post.

Las dos palabras clave son integración y usabilidad.

Obviamente, el desarrollo de drivers ya no sería cuestión de voluntarios voluntaristas (valga la aparente redundancia) sino de equipos profesionales integrados en esa estructura... hasta que la implantación de ese "NeoLinux" hiciera que los fabricantes encontraran rentable escribirlos ellos mismos, porque de otro modo no venderían, dando así la vuelta a la situación presente.

Si eso llegara a hacerse, todos saldríamos ganando, porque Microsoft no podría cobrar 430€ por su Vista Ultimate, tendría competencia. Y entonces sí, seríamos libres de elegir, porque ahora la elección no es posible en la práctica para la inmensa mayoría: solo hay un Sistema Operativo, Windows. Linux a día de hoy es un conjunto de desarrollos dispersos y no siempre compatibles entre sí, una especie de patchwork, muy difícil de manejar y configurar, y en el que la carencia de drivers para manejar dispositivos (o su imperfección, o la necesidad de profundos conocimientos para configurarlos) representa un problema prácticamente insalvable para la mayoría de usuarios.

Decía en algún punto de este camino que dura ya más de un mes, que he tenido que "tragarme", en mi recurso a los foros, un montón de afirmaciones absurdas y carentes de base, que en muchos casos parecen escritas por adolescentes, que no saben lo que es utilizar todos los días un ordenador para trabajar, no únicamente para chatear y ver películas. Que no imaginan el dinero que puede costar a quienes trabajamos con el ordenador todos los días el tiempo perdido recurriendo a los foros para hacer cosas que deberían ser sencillas y triviales.

Y no voy a terminar esto sin "sacarme la espina".

Pero primero, una afirmación: mi carrera profesional ha tenido lugar en el ámbito de Informática de las grandes entidades financieras, no en el de ningún fabricante de hardware o software, de los que nunca he percibido, ni directa ni indirectamente, un sólo céntimo. Tampoco de Microsoft, ni de Apple, que quede muy clarito.

La primera cosa que pediría a quienes escriben en esos foros es que, por favor, abandonen esa especie de dialecto SMS que una parte de ellos utilizan, y que resulta a veces laborioso traducir al español. Los foros son gratuitos, no cobran por cada carácter marcado como en la telefonía móvil. Así que rogaría que se escriba en castellano, o catalán, o gallego, o valenciano, o euskera, -en el idioma nativo de cada uno-, las palabras completas, y a ser posible, sin faltas de ortografía, aunque eso es mucho pedir.

Estas son una parte de las "perlas" a que me refería:

"Windows (escrito normalmente guindous, guindou$ o Window$) Vista es una mierda. Es incompatible con todo, no hay drivers para nada".

No voy a responder. Me remito a mis post, en los que describí gráficamente la sencillez de la instalación y manejo de Windows Vista, en comparación con los continuos problemas que he experimentado con Linux. Y a los dos post anteriores a este, donde consta mi experiencia de migración de XP a Vista, y la imposibilidad manifiesta de hacer funcionar adecuadamente Kubuntu 7.10 en la misma máquina.

"Windows (escrito normalmente guindous, guindou$ o Window$) Vista no funciona, causará la quiebra de Microsoft" (escrito normalmente mocosoft o Micro$oft)".

No entiendo por qué dicen esto, a la luz de mi experiencia. Al contrario, es una opción muy válida, no solo para trabajar, sino tambien para chatear o ver películas. Tiene uno de sus flancos débiles, a día de hoy, en el rendimiento de las tarjetas gráficas más exigentes. Pero supongo que eso será algo que acabará por solucionarse en breve. Y los usuarios afectados no tendrán que ir a los foros para nada, sino que la modificación se les instalará de forma automática.

Y cuesta dinero, probablemente mucho, para la economía de la mayoría. Pero quién tiene dinero para comprarse un ordenador, donde vendrá normalmente preinstalado, ya dispone de él.

Le diría a quién escribió eso, que mire cuántos millones de copias de Windows Vista están corriendo actualmente sin dificultades en máquinas de todo tipo.

"Windows (escrito... etc.) Vista consume muchos recursos. Cuando tengo 30 (!) aplicaciones cargadas al mismo tiempo, va de pena".

Bueno, supongo que eso tendrá algo que ver con la configuración de la máquina concreta. Reconozco que Windows Vista necesita "más máquina" que XP y, por supuesto, que cualquier distribución de Linux, pero probad a instalar cualquiera de estas en un Pentium II con 128 Mb de memoria, y luego me lo contáis. Cada Sistema Operativo tiene unos requerimientos mínimos de máquina.

Lo que no alcanzo a entender es para qué puede tener alguien 30 aplicaciones corriendo al mismo tiempo. ¿Será quién escribía eso un superadolescente con superpoderes para controlar y revisar tantas ventanas?

"El Flip3D de Windows (escrito... etc.) Vista es una mierda, no vale para nada, y nadie lo usa. Lo bueno es Beryl (Compiz-Fusion)".

Bien, pues yo ya he dejado escrito por aquí que sí lo utilizo. Y sí me vale, cuando mi atiborrada barra de tareas tiene dos líneas. Podría pasar sin él, ya me servían los iconos que se consiguen pulsando Alt+Tab, pero Flip3D me permite ver gráficamente el contenido de varias ventanas que se representan con el mismo icono, y seleccionar la que quiero. Quién me da la impresión que no lo ha usado nunca, es el que escribía eso.

En cuanto a Compiz-Fusion... me habría gustado verlo, pero no pude después de más de una hora de trabajo, mirad mi post anterior, así que lo único que conozco es el vídeo de Youtube; al menos no tuve que pelearme con las consolas y los apt-gets, ni recurrir a ningún foro para poder disponer de Flip3D, se instaló con el Sistema Operativo. Y, como también he escrito en alguna ocasión, no sé que me aporta en mi trabajo ver las ventanas arrugándose, formando un torbellino o rotando en el monitor. (¿Y para hacer esas cosas no se "consumirán muchos recursos"?)

"Quién ha probado Linux, se olvida de Windows (escrito... etc.)".

Pues yo he probado, no una, sino tres distribuciones diferentes de Linux. Y de una de ellas, cuatro versiones, con dos escritorios distintos. Y de lo que me voy a olvidar rápidamente es de Linux, porque, y con esto termino,

A Linux, cualquier distribución, con cualquier escritorio, le queda mucho camino por recorrer antes de constituir una opción válida para un usuario sin conocimientos, que lo que desea, como yo, es una herramienta sencilla de instalar y manejar, que no le exija hacer un "master" solo para que funcione sin problemas en una máquina.